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Qué es el diseño emocional
5 diciembre, 2015

El diseño emocional, una nueva forma de comunicar sensaciones y experiencias

Para entender qué es el diseño emocional comenzaremos con un ejemplo. Una copa de vino nos sabe mejor en una copa elegante, pero si tenemos que elegir entre dos geles de baño cogeremos el que nos transporta a nuestra infancia. Lo que tienen en común estos dos casos es que ambos despiertan emociones positivas.

En Marketing, cuando las personas son sentimos mejor, nos volvemos más proactivos y consumimos más…

De estas situaciones sacamos la conclusión de que hay algo más detrás de un producto o incluso de un diseño. Una imagen vale más que mil palabras, pero un sentimiento lo es todo. ¿Es posible diseñar una emoción? ¿Es cierto que nos movemos por corazonadas? ¿Y si diseñamos estos impulsos positivos? La nueva idea de “diseño emocional” ha hecho que demos un paso más allá en la comunicación 3.0. Esta nueva “imagen con contenido emocional” nos permite hablar directamente a las personas y hacerlo de forma personalizada conectándonos con los aspectos más íntimos de nuestra memoria.

Comencemos por el principio: el diseño gráfico es un canal de comunicación entre dos partes. Las empresas tienen un mensaje que transmiten a los clientes y el vehículo es un diseño que debe reflejar de forma clara y directa el contenido. En todas sus vertientes, un buen diseño es aquel que nos permite crear una estrategia. Son los cimientos de un producto y lo que hace que las personas mostremos interés por ellos. Cuando los diseñadores comenzamos el proceso creativo tenemos en cuenta tanto aspectos estéticos y funcionales como técnicos. Existen varios tipos de diseño. Tenemos el diseño editorial, el diseño corporativo, de exposiciones, de arte, publicitario, digital, fotográfico, ilustraciones… pero hoy hablamos de un nuevo concepto de diseño del siglo XXI: el diseño emocional que incluye las experiencias.

En el libro Emotional Design, Donald Norman habla del concepto de diseño emocional y afirma que “el principal objetivo del diseño emocional es hacer nuestra vida más placentera.” Pasamos de diseños funcionales a diseños que se disfrutan y que nos llevan a sentir placer y diversión. Podemos incluso ir más allá y hablar de marcas o productos que nos hacen viajar o (re)vivir experiencias únicamente por participar de la filosofía de la empresa.

¿Qué características han de cumplir los diseños emocionales?

¿Qué características han de cumplir los diseños emocionales?

Un producto creado mediante un diseño emocional tiene que ser, ante todo, funcional y ser capaz de provocar reacciones en las personas. Tanto si hablamos de un producto como de una marca emocional, han de ser sencillos, divertidos y fáciles de usar o adquirir. Cuando satisfacen una necesidad producen un efecto positivo en los consumidores.

Las sensaciones y emociones que provocan los diseños, ya sean físicas o psicológicas, son cortas y se viven de forma intensa. Así la persona siente la necesidad de continuar usando la marca o el producto hasta el punto de establecer relaciones duraderas e insustituibles. Las marcas emocionales formarán parte de la vida y recuerdos de los consumidores y se irán transmitiendo de “generación en generación” entre los usuarios.

Es fundamental que el consumidor se involucre en todo lo que transmite el diseño. Cuando los usuarios forman parte de nuestra filosofía y nuestra historia, o participan activamente de la construcción de la marca, podemos decir que nuestro producto les estimula emocionalmente y les influye en su consumo y toma de decisiones, aunque no sean conscientes.

Sergio Zyman, jefe de marketing en Coca Cola, nos lo resume muy bien en la siguiente frase: “El marketing emocional es construir relaciones, es darle a la marca y al producto un valor a largo plazo”.

¿Cuáles son las ventajas de incluir las emociones en el diseño?

El diseño emocional es aquel que consigue “atraparnos” porque estimula nuestro sistema cognitivo y nos hace sentir y estar felices. Todo es cuestión de percepción, siempre, y el diseño emocional provoca lazos duraderos con los consumidores independientemente de sus gustos o preferencias generales.

“Es fácil” diseñar pero no lo es transmitir emociones o diseñar felicidad. Una vez que conseguimos esto,  es posible establecer uniones fuertes entre empresas y consumidores y conseguir la “fidelidad” del usuario. El motivo: su experiencia no se ve satisfecha con el uso o adquisición de cualquier otro producto de la competencia, sino con esas emociones que sólo nosotros somos capaces de aportarles.

Está claro que estos vínculos de confianza no se crean de la noche a la mañana. Una vez diseñados, se siguen forjando día a día. La imagen de marca que conseguimos es la que establece si el diseño funciona o no. Las grandes marcas emocionales que tenemos en el mercado son las que más esfuerzos realizan y recursos invierten en este tipo de publicidad y marketing.  Cuando hablamos de “valor de marca”  incluimos todos estos conceptos que no son fáciles de lograr, pero que se forjan día a día. Esto es lo que, a medio-largo plazo, mas nos compensa a las empresas. En un gran esfuerzo pero que merece la pena.

Emocionar con la imagen será nuestro mejor recurso para permanecer en la memoria de las personas “cuando todo haya sido dicho, hecho y consumido“.

L'image Marketing

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